Primera semana, 7.5 lbs.; segunda semana, 4.5 lbs.; tercera semana, 2.5 lbs.; cuarta semana,
3 lbs.; o sea primer mes: 17.5 lbs.; segundo mes 23 lbs. en total; ... al séptimo mes llegue a vestir 40 libras menos y una eterna sonrisa en la cara. “¡¡Ofrézcome mujer, y qué te dio? Tu si estás flaca!!” “¡Te ves súper bien, ¿cómo lo hiciste?!” fueron exclamaciones a las que mis receptivos oídos se acostumbraron. Y yo, como un orgulloso pajuil, me compré unos pantaloncitos apretados para lucir mi nueva figura.
Se trata de la dieta South Beach, el nuevo fenómeno dietético que esta “acabando” en los Estados Unidos y el resto del mundo. La dieta fue conceptualizada por el Dr. Arthur Agatston, un reconocido cardiólogo de la Florida que tenía el objetivo específico de reducir el sobrepeso crónico de sus pacientes del corazón y diabéticos. Para lograr esto, tenía que cambiar los malos hábitos alimenticios de sus pacientes cardíacos cuya química sanguínea muchas veces era alta en colesterol y triglicéridos.
A mediados de los años 70 se promocionaban (incluso el “American Heart Association”) dietas bajas en grasas y calorías y altas en carbohidratos; luego, en los 1980-1990s, llegó Atkins con lo opuesto: una dieta alta en grasas. Yo era una que vivía confundida: que si una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos; otra alta en grasas y baja en carbohidratos; una que era alta en proteínas; otra de contar calorías; otra de contar puntos; otra que se trataba de combinación de alimentos, y quien puede olvidar la famosa sopa corta grasa que impregnó por meses mi casa con el desagradable aroma a repollo abombado. Para Agatston, era imposible sostener reducciones ni en peso ni en colesterol con ninguna de estas dietas, además de que muchas eran difíciles de sostener por largo tiempo, o eran demasiado rígidas y complicadas.
Para alguien como yo, experta frustrada en dietas que no funcionan, cuando alguien me pregunta sobre la dieta South Beach, les incito a comprar y leer el libro, pues las explicaciones son claras y lógicas, además de que los relatos de los pacientes son inspiradores. Pero, básicamente contesto que es similar a la dieta Atkins, pero muy saludable. En la dieta, además de los cambios exteriores en el cuerpo, también están ocurriendo cambios interiores: se corrige la manera en que tu cuerpo reacciona a la comida. Además ocurre otro cambio, un cambio que beneficia la vida, un cambio químico en la sangre a beneficio del sistema cardiovascular. Reduce los triglicéridos y el LDL (colesterol malo). Sinceramente sólo pasas hambre los primeros dos o tres días mientras tu cuerpo se acostumbra a los cambios internos que están ocurriendo. (No se den por vencidos durantes estos días iniciales, aun cuando se sientan que el mundo se va a acabar si no comen algo de lo prohibido). La dieta es muy flexible y simple, y no prohíbe nada indefinidamente. No hay que contar calorías, ni puntos, ni carbohidratos; no hay que medir las porciones de comida, y (para los amantes de la vagancia) la dieta no depende del ejercicio para que funcione. Las cosas fundamentales de la dieta son muy fáciles de aprender y de aplicar, sin reglas complicadas, ni calculaciones.
¿CÓMO Y POR QUÉ FUNCIONA LA DIETA?
Resumiendo los principios metabólicos de la dieta, o sea, cómo funciona, adentrémonos un poquito en el mundo de las ciencias. Hablemos primero de los carbohidratos. Todos sabemos que estos existen en el pan y las pastas, pero también en vegetales y frutas. Todos los carbohidratos contienen azúcares pero en diferentes formas (maltosa, lactosa, fructosa, etc.) y cantidades. Durante la digestión, el cuerpo extrae estos azúcares de los carbohidratos y las convierte en energía, la cual es o quemada o almacenada. La facilidad con que los carbohidratos sueltan los azúcares durante la digestión también varía. Quemar la energía generada es bueno, pero almacenar mucha de ella es malo y es lo que conocemos como gordura.
Expresado más fácilmente, al comer, nuestro cuerpo toma los azúcares (que existen naturalmente en todos los carbohidratos) y la insulina las convierte en energía que, o quemamos o almacenamos. Cuando el cuerpo detecta un alza en el nivel de azúcar en la sangre, libera mucha insulina. ¿Y cuándo ocurre esta alza repentina? Cuando comemos los carbohidratos que sueltan el azúcar más fácilmente, o sea los carbohidratos procesados, o sea las comidas procesadas, o sea los carbohidratos “malos”.
La base de la dieta South Beach es lo siguiente: mientras más rápido el cuerpo procesa los azúcares y almidones en la comida, más rápido son absorbidos por el cuerpo y más uno engorda. Así pues, cualquier cosa que haga que el cuerpo digiera los carbohidratos más rápido es malo para la dieta, y cualquier cosa que retrase este proceso es bueno. ¿Y qué es lo que retrasa esto? las fibras, las grasas y las proteínas. Así uno puede entender por qué, por ejemplo, en esta dieta, si uno se va a comer una papa asada (cosa fatal para la dieta por tener tanto almidón, pero lo usaré de ejemplo porque ilustra el principio muy bien), debe agregarle crema agria o queso bajo en grasa o “low-fat”; aunque el plato contiene más calorías, las grasas en el queso o crema agria retrasa el proceso digestivo y reduce la cantidad de insulina que la papa impulsa al cuerpo a producir. ¡Hasta papas fritas serían mejores que la papa asada, debido a la grasa en que fueron cocinadas! Mejor sería comerse las papas fritas pero además comerse un trozo de carne asada y un servicio de brócoli. Igualmente, si uno va a comerse un pan, es mejor untarle aceite de oliva o acompañarlo con un poco de queso “low-fat”. Ahora es fácil de comprender por qué mientras más procesadas las comidas, peores son - uno de los principios de la dieta. En las comidas íntegras o poco procesadas, los azúcares y almidones naturales están unidos con las fibras y los nutrientes. El procesamiento de las comidas les elimina la fibra (y por ende los nutrientes) y lo que nos deja es el almidón y las calorías. Igualmente, por ejemplo, si uno escoge una manzana es mejor comerse la manzana entera, no el jugo. Para vegetales y frutas, es mejor usarlos enteros que rebanados, que es mejor que picados, que es mejor que majados o hechos puré, y todos son mejores que hechos jugo.
También se debe evitar comidas que digan “low-fat” con excepción de productos lácteos como el queso, la leche y el yogurt. Esto se debe a que normalmente cuando se eliminan las grasas de las comidas, éstas son reemplazadas por carbohidratos procesados que resultan ser aún peores. En los helados y “frozen yogurts” que dicen “low-fat”, por ejemplo, la grasa del helado ha sido sustituida por azúcar. Es mejor comerse el helado. Asimismo, si un pan dice “enriquecido con vitaminas” o “fortificado”, quiere decir que le han quitado tanta fibra natural (lo que contiene las vitaminas) que han tenido que agregar nutrientes.
¿QUÉ SE COME EN LA DIETA SOUTH BEACH?
En la dieta se reducen las comidas que hacen que el cuerpo almacene grasas adicionales. Básicamente estas comidas son los carbohidratos, especialmente aquellos que están muy procesados y cuyas fibras naturales han sido removidas por maquinarias industriales. Estos son los carbohidratos “malos” y la dieta te enseña a diferenciar entre éstos y las grasas y carbohidratos “buenos.” Por ejemplo, la dieta elimina la harina blanca y el azúcar, pero permite panes, cereals y pastas de trigo íntegro (“whole wheat”) y sin procesar. La dieta permite cortes de carne de res, de cerdo, ternera y cordero, pero a diferencia de Atkins, deben ser magros o de poca grasa.
El pollo debe ser sin piel, preferiblemente la pechuga. También se pueden comer todas clases de mariscos y pescados. Además se permiten muchos vegetales, huevos, granos, quesos, y nueces. Se debe utilizar solamente aceite de oliva, de canola y de nueces, buenos para la salud.
LA DIETA Y SUS FASES
La dieta tiene tres fases: la primera, que es la más estricta de todas y dura 2 semanas, la segunda en la cual rebajas hasta que llegues al peso deseado, y la tercera, la que haces de por vida. Me concentraré más en la primera fase, pero debo mencionar que luego de estas dos estrictas primeras semanas, el cuerpo está listo para incluir más carbohidratos a la dieta. Ya se han desvanecido las ansias de comer azúcares y carbohidratos. Uno sigue en dieta, pero si tu debilidad es el pan, tendrás pan, o si es pasta, o el arroz, también lo tendrás.
En la primera fase (los primeros 14 días), la mala noticia es que deben eliminar de sus despensas y neveras todo pan, arroz, papas y otros víveres, pastas, frutas y dulces. Escondan el alcohol. La buena noticia es que perderán de 8 a 13 lbs, y que todos los antojos desaparecerán.
En la segunda fase se permiten ciertas frutas (¡en el desayuno no!) tales como manzanas, toronjas y fresas; e incluye pastas y panes integrales, pero sólo pan de grano íntegro (“whole grain”.... no se lleven de que diga “whole wheat” porque no quiere decir nada, pues puede que este pan tenga más nutrientes, pero la harina con la que se hizo aún es altamente refinada, o sea, el título no quiere decir que estás recibiendo el grano entero con todo su fibra, eso sólo ocurre en panes que digan “whole grain”); se permite trigo (deberían probar un locrio de trigo con berenjena y arenque que inventé... hmmm), y arroz integral.
Ya saben, coman todo lo que quieran en estas navidades y empiecen el año nuevo con una promesa fácil – “El lunes, empezaré la dieta South Beach”.
SER CREATIVO
El mismo libro dice que los que más éxito tienen con esta dieta son aquellos que se ponen a inventar en la cocina. El libro esta colmado de recetas, pero creo que yo personalmente sólo hice una de ellas. Luego de que uno tiene la idea de lo que se trata esta dieta es bueno ser creativo con los muchos ingredientes, especies, hierbas y sazones que tenemos disponibles. El aburrimiento es el enemigo. Sugieren utilizar hojas de lechuga como substituto para el pan, y rellenar todos los vegetales posibles, y así lo hice (ver recuadros). Es importantísimo que las personas sientan placer y disfruten de lo que están comiendo. Después de todo, no es lo mismo sentarse a comerse una pechuga de pollo asada con brócoli hervido y ensalada de lechuga con aceite y vinagre que disfrutar de la misma pechuga de pollo pero con una salsa de tomillo y mostaza, un soufflé de brócoli con curry y una ensalada con aderezo asiático.
SUGERENCIAS FASE 1
Envueltos con lechuga: Siempre trate de escoger hojas de lechuga grandes.
• El Mejicano: Salsa picante, pollo o carne ripiada, cilantrico, aguacate
• El Vietnamita: Zanahoria rayada, nabo rayado, puerro, palitos de pepino, camarones, hierba buena, cilantrico, albahaca (servir con salsa de soya mezclada con un poco de jugo de limón)
• El Japonés: Pescado crudo o semicrudo, aguacate, alga nori, semillas de ajonjolí, puerro, pepino (servir con salsa soya mezclada con wasabi)
• El Mediterráneo: Aceitunas, pulpitos asados, rúcula, tomate, pimientos asados Vegetales que puede rellenar Berenjena, tayota, zucchini, tomate, cebolla, hojas de repollo, ajíes, pimientos.
Substituciones creativas
Use palmito de pejibaye para sustituir las papas (ejemplo, platos de bacalao, o pulpo a la gallega)
COSAS A RECORDAR
• No limite la cantidad de comida: siga comiendo hasta que se sienta satisfecho.
• Meriende dos veces al día.
• Desayuno obligatorio (sino el azúcar en la sangre baja y crea más hambre, haciendo que al almorzar tengas ansias de comer carbohidratos).
• Aceite de oliva solamente.
• Es recomendable comer postre (están en el libro).
• 15 minutos antes de sentarse a comer, tómese un vaso de Metamucil, pues las fibras retardan la velocidad de la digestión.
• Tome cápsulas de aceite de pescado (aceites Omega 3).
• Aunque no es necesario, se recomienda hacer ejercicio, aunque sea una caminata de 20 minutos, cualquier cosa que haga sudar un poquito.
• El catsup tiene mucha azúcar y no se debe usar.
• Use mayonesa normal, no la que dice “low-fat”.
• Se permiten refrescos de dieta.
• Las comidas ácidas retardan la velocidad con que se vacía el estómago así que use limón y vinagre.